Una subasta millonaria para revivir el crédito hipotecario: trece bancos se quedan con los primeros 200.000 millones del Fondo de Garantía de la ANSES
Los préstamos tendrán un tope del 7,5% anual más UVA, un plazo mínimo de quince años y un monto máximo equivalente a algo más de doscientos mil dólares, todo atado a la compra de la primera vivienda.
La noticia empieza a mover el mercado inmobiliario argentino desde un lugar poco habitual: la Administración Nacional de la Seguridad Social. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad subastó los primeros 200.000 millones de pesos destinados a reactivar el crédito hipotecario, y la convocatoria encontró una respuesta contundente: dieciocho entidades financieras presentaron cuarenta y dos ofertas por 258.640 millones de pesos, una cifra que supera en más de un cuarto el dinero efectivamente adjudicado y que dejó afuera del reparto a cinco bancos que igual se interesaron en el mecanismo.
De ese operativo participaron trece entidades como adjudicatarias, tras una puja en la que los bancos debían ofrecer tasas por encima de un piso mínimo para quedarse con su porción del fondeo. La estructura del llamado quedó muy concentrada en el mediano plazo: el 82% del dinero colocado, unos 164.400 millones de pesos, se adjudicó a cinco años, con un spread promedio de 4,94% anual sobre UVA, mientras que el tramo restante, algo más de 35.500 millones de pesos, se repartió a un año con un spread promedio de 2,67% sobre el mismo índice.
Condiciones duras para los bancos y para los clientes
- Tasa final al tomador: tope del 7,5% anual más UVA, sin excepciones por tramo ni por monto.
- Plazo mínimo: quince años, aunque algunas entidades estirarán el suyo hasta veinte o veinticinco años.
- Monto máximo por operación: 150.000 UVA, equivalentes a algo más de doscientos mil dólares al tipo de cambio actual.
- Destino exclusivo: primera vivienda, sin posibilidad de aplicar el crédito a segunda residencia, refacción o inversión.
- Ventana para ejecutar los fondos: 120 días corridos desde que el dinero quede acreditado en cada banco.
Lo que llama la atención es que varias entidades ya venían bajando sus propias líneas a ese mismo techo del 7,5% más UVA, como si la subasta hubiera servido más para confirmar una tendencia que para inaugurarla. El Banco Macro fijó esa tasa para préstamos de hasta veinte años, Credicoop y BBVA aplicaron idéntica condición para clientes que acreditan sueldo y compran su primera vivienda, y el Banco Ciudad estiró el plazo hasta veinticinco años con la misma referencia. En todos los casos, el diferencial con las líneas tradicionales sigue siendo el componente UVA, que ajusta el capital por inflación y mantiene la cuota en pesos pero licúa de manera progresiva el peso real de la deuda.
Desde el Gobierno se presentó la operatoria como una inyección pensada para destrabar un mercado inmobiliario que lleva años semiparalizado por la falta de financiamiento de largo plazo. El programa contempla hasta diez licitaciones de 200.000 millones de pesos cada una, con un techo global de dos billones de pesos y una meta declarada de generar entre 17.000 y 18.000 nuevas operaciones inmobiliarias en los próximos meses. Las primeras hipotecas bajo estas condiciones, según el cronograma oficial, estarían disponibles antes del cierre de esta semana o, a más tardar, en los primeros días de la siguiente.
“La pregunta clave ahora es quién termina pagando la cuenta del experimento. Los bancos reciben fondeo barato y largo plazo de la ANSES para prestar a un tope regulado del 7,5% más UVA, los funcionarios celebran que vuelve el crédito a largo plazo, los desarrolladoras festejan que aparezca demanda calificada, y el ciudadano común que sueña con su casa propia sigue mirando de afuera una operatoria que, sin un plan de ahorro previo o un terreno ya adquirido, le sigue resultando inalcanzable en los hechos. La hipoteca vuelve, sí, pero vuelve con letra chica, con índices de ajuste que nadie sabe hasta dónde pueden escalar y con la sospecha fundada de que la fiesta la pagan, como siempre, los de adentro del sistema y los de afuera del Estado.”Agustina Quiroga, Vitivinicultura y campo
