Varrone corta por lo sano: se baja de la F2 con tres fechas por delante y deja la puerta abierta a lo que venga
El piloto de Ingeniero Maschwitz acordó con su escuadra no seguir en el calendario 2026 de la Fórmula 2. Viene de ser campeón del mundo en GTE Am del WEC y de ganar dos veces las 24 Horas de Le Mans, pero todavía no confirmó cuál será su próxima categoría.
Che, hay decisiones que duelen y otras que liberan. Lo de Nicolás Varrone parece más cerca de lo segundo. El tipo se subió al auto, miró el calendario que le quedaba, le hizo cuentas con el café en la mano y llegó a la conclusión que ya estaba: se baja de la Fórmula 2 antes de tiempo. Tres carreras le quedaban en el lomo y dijo basta, de común acuerdo con los holandeses de Van Amersfoort Racing.
El anuncio lo hizo él mismo, en su cuenta de Instagram, donde uno ya no sabe si los pilotos corren o postean más. El mensaje fue al hueso, sin demasiado vuelo: no fue fácil, pero creen que es el camino correcto para pensar en lo que viene. Nada de nombres propios del próximo equipo, nada de categoría confirmada. El suspenso, claro, lo maneja él. Y lo maneja bien.
Una carrera larga, de las que no caben en un currículum común
Porque conviene repasarlo: Varrone no es uno que se haya subido ayer a un monoposto. El pibe de Ingeniero Maschwitz lleva una década corriendo afuera y ya sabe lo que es ganar de verdad, en autos grandes, con kilos de más y rivales con experiencia. Tiene en el palmarés el título mundial de GTE Am del WEC -la categoría de resistencia que muchos miran por encima y que a él le sobró-, dos victorias en las 24 Horas de Le Mans -sí, dos, la madre de todas las carreras-, y también gritó campeón en Daytona y en las 1000 Millas de Sebring.
O sea, no es un improvisado que se asustó. Es un piloto con cintura, con trofeos pesados, que sabe que su tiempo en la antesala de la Fórmula 1 tenía un techo y que quedarse era, como le dicen los pibes ahora, hacer tiempo en el molde. Mejor cortar y mirar para adelante, antes que arrastrarse hasta diciembre con la cuenta pendiente.
“Después de un año intenso con mi equipo decidimos no continuar con el calendario 2026.”Nicolás Varrone
Los agradecidos y los que quedan en el tintero
- Van Amersfoort Racing: la escuadra neerlandesa con la que cortó relación antes del cierre de la temporada.
- Patrocinadores y colaboradores: el clásico lote que sostiene al piloto cuando las papas queman.
- La familia del mexicano Rafael Villagómez: tuvo su párrafo aparte, lo que habla de un vínculo que va más allá del resultado en pista.
- Los hinchas de siempre: a ellos les dedicó el final, con promesa de novedades prontas.
Lo de la familia Villagómez no es un detalle menor. En un ambiente tan frío como el automovilismo internacional, que un argentino destaque el recibimiento de la familia de un piloto mexicano dice bastante. Habla de códigos de vieja guardia, de los que uno cree perdidos y de golpe aparecen en una stories. Bien por él.
Mientras tanto, la pregunta queda picando: ¿a dónde va Varrone? ¿Vuelve a la resistencia, donde ya es campeón? ¿Se prueba en otra categoría monoposto? ¿Apunta a un desembarco con foco en Le Mans y Daytona, donde ya sabe ganar? El propio piloto dejó la puerta abierta: “Espero poder contarles muy pronto sobre mi futuro. Gracias eternas por el aguante”. Promesa de anunciante, de alguien que maneja los tiempos.
Yo, si me preguntan, tengo mi corazonada. Pero como siempre digo en esta columna: me reservo el derecho de errar. Lo que sí puedo asegurar es que verlo subir a un auto y bajar a tiempo, sin arrastrarse, ya es una declaración de principios. Y en el deporte, eso vale oro.
