Werner arrancó la Copa de Oro como quien abre la heladera a las tres de la mañana: sin pedir permiso y con todo a su favor
El entrerriano ganó en San Luis, llegó a 12 victorias en la etapa definitoria del Turismo Carretera y dejó a todos mirando el fixture con una mezcla de respeto y resignación. Acá te cuento por qué este número es de otro planeta y qué dice el historial del piloto de Ford.
A veces uno ve una estadística y piensa: bueno, es un número más. Pero cuando te tiran en la mesa que un piloto lleva 12 victorias en la Copa de Oro del Turismo Carretera, lo primero que se me viene a la cabeza es esa sensación de entrar a la cocina y encontrar la factura recién hecha: no la pediste, pero ahí estaba, humeando. Así llegó Mariano Werner al Rosendo Hernández de San Luis, con la tranquilidad de quien sabe que, cuando se juega el premio grande, él siempre aparece en la foto.
El entrerriano, que maneja el Ford del Fadel Racing y al que en el mundillo ya conocen como el Verdinegro por los colores del equipo, se quedó con la primera final de la Copa de Oro 2026 y estiró una ventaja que, mirándola con detenimiento, cuesta hasta explicar. Son 12 gritos en fechas decisivas sobre 30 victorias totales en la categoría, o sea, casi la mitad de sus festejos en el TC llegaron en la instancia que define al campeón. Para ponerlo en un idioma de oficina: si la Copa de Oro fuera un examen, Werner aprobó 12 veces. Los del Pueblo Viejo, sus rivales, miran de reojo la libreta.
Los números detrás del piloto
- Mariano Werner: 12 victorias en la Copa de Oro (40% de sus 30 triunfos en el TC).
- Agustín Canapino: 8 victorias (cuatro de ellas conseguidas durante 2025).
- Matías Rossi: 5 victorias, repartidas entre 2010 y 2016.
- Julián Santero: 5 victorias, obtenidas entre 2017 y 2024.
- En total, 89 finales disputadas y 29 pilotos distintos que se dieron el gusto de ganar.
La distancia entre Werner y el segundo, Canapino, es de cuatro victorias. Parece poco en el fútbol, pero en el Turismo Carretera es un océano. Lo de Agustín, el Titán de Arrecifes, llama la atención porque metió la friolera de cuatro en un solo año, 2025, lo que confirma que cuando se enciende nadie se le acerca. Igual, ni con esa racha pudo descontarle al entrerriano. Rossi y Santero, más atrás, marcan el piso de los que pelearon por la Copa en serio: cinco cada uno, aunque con perfiles distintos, porque el Misil ganó cuando el reglamento era otra cosa y el de Mendoza se construyó en el último lustro.
Ahora bien, no todo lo que brilla es chapa, y la historia de Werner en la Copa de Oro tiene una perlita que vale la pena marcar. Sus primeros dos éxitos en esta etapa no le sirvieron para pelear el título, porque los consiguió cuando estaba afuera de los 12 clasificados. El debut soñado fue en Paraná, en 2009, con un Ford del Gurí Martínez Racing: ese día, de paso, se sacó de encima el 0 en el historial de victorias en la categoría. El segundo llegó en Buenos Aires, en 2012, con un Falcon del Gabriel Werner Competición. Después de eso, cada vez que ganó en la Copa, llegó a la última fecha como líder o escolta. Es un dato que a mí, personalmente, me hace acordar a ese amigo que nunca te avisa que va a llegar tarde pero siempre termina sentándose en la mesa antes que el postre.
Los circuitos donde Werner hizo de las suyas
- Toay: 2016, 2019 y 2024 (tres victorias).
- San Luis: 2021, 2022 y 2026 (tres victorias).
- Viedma: 2021.
- Comodoro Rivadavia: 2022.
- Rafaela: 2023.
- San Nicolás: 2024.
De los seis circuitos donde festejó en la Copa de Oro, dos se le resisten menos que el wifi de un bar: Toay, en La Pampa, y el propio Rosendo Hernández, donde acaba de ganar. Tres veces en cada uno, como si fueran su plaza favorita. Después vinieron Viedma, Comodoro Rivadavia, Rafaela y San Nicolás, que completan el mapa de sus otros seis gritos definitorios. Su último título, el tercero, fue en 2023 con victoria en Rafaela incluida, así que el patrón está claro: cuando Werner aparece en la Copa, la historia suele terminar con él parado en el escalón más alto del podio.
Mientras tanto, el resto mira el calendario y hace cuentas. Yo, que de esto entiendo lo justo y necesario, me reservo el pronóstico como me lo reservo cada domingo que mi equipo pierde de visitante: con la derecha de errar tranquilo. Pero si te soy sincero, con un Werner así, la Copa de Oro 2026 arrancó con aroma a déjà vu. Habrá que ver si Canapino le achica la diferencia, si Rossi reaparece con el Misil recargado o si Santero se mete en la conversación. Por ahora, el entrerriano ya marcó la primera diferencia y los del Pueblo Viejo saben que, otra vez, van a tener que sudar la gota gorda para sacarlo de la pelea grande.
