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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuatro años esperando un puesto que la cooperativa nunca terminó de probar

Un embalador de fruta se rompió el hombro en plena temporada, la ART lo dio de alta con restricciones y la empresa dijo que no había lugar para él. La Justicia neuquina le dio la derecha: no alcanza con decir que no se puede, hay que demostrarlo.

Por Rosana LuceroSociedad y vida · · hace 1 d
Cuatro años esperando un puesto que la cooperativa nunca terminó de probar

Son las seis de la mañana en un galpón de empaque de Allen y las máquinas todavía están frías. El muchacho se ata los cordones, se acomoda el guante y levanta la primera caja de peras como hizo casi todos los días durante más de una década. Lo que ese operario no sabe es que aquel agosto de 2021 iba a ser el último en que pudo hacerlo sin que el hombro le respondiera con un dolor que no lo soltó más.

La historia que terminó en los tribunales neuquinos arranca en enero de 2011, cuando ese trabajador entró a una cooperativa frutícola como embalador de primera. Su tarea diaria era armar y cargar cajas con fruta, una de las más pesadas del galpón. En todo ese tiempo no tuvo sanciones ni llamados de atención. Iba, embalaba, volvía a su casa. Una rutina que se cortó de raíz cuando se lesionó el hombro derecho.

El alta con letra chica

La ART se hizo cargo del operario durante ocho meses. En abril de 2022 le extendió el alta médica con una condición que cambiaba todo: solo podía volver a trabajar si le asignaban tareas adecuadas a su lesión. Levantar cajas de peras o manzanas ya no era una opción. El documento estaba firmado, sellado y en regla.

Con ese papel en la mano, el trabajador mandó un telegrama pidiendo reincorporarse. La cooperativa respondió por carta documento y reconoció la restricción, pero dijo que no había ningún puesto disponible que se ajustara a ella. El operario insistió por escrito y hasta se tomó el trabajo de detallar en qué sectores del galpón podía desempeñarse sin levantar peso. La respuesta fue la misma: no hay lugar.

Lo que dijeron los compañeros

  • El sellado de etiquetas, una tarea que no requiere cargar peso.
  • El fichado de cajas con engrudo en el sector que los operarios llaman "el aéreo".
  • La propia práctica de la empresa: varios testigos contaron que, cuando alguien se lastimaba, la cooperativa lo pasaba a esas funciones.
  • Al menos cuatro embaladores habían sido reubicados en situaciones similares, según declaró uno de los testigos.
“Los declaró coherentes, ordenados y concordantes, y concluyó que la cooperativa tenía posibilidades reales de reubicar al trabajador y optó por negarlas.”Juez Luis Trani, Juzgado Laboral N°3 de Neuquén

El magistrado fue más allá y marcó un principio que en estos casos pesa como una mochila: cuando una empresa alega que no tiene puesto disponible para alguien con limitaciones de salud, es ella la que tiene que demostrarlo. No el operario. La cooperativa no lo hizo. Cuatro años después, la Cámara de Apelaciones confirmó ese fallo y la indemnización quedó firme: 676.751 pesos más intereses calculados desde 2022.

Acá en Chimbas, donde me detengo a charlar con cualquier vecina que se cruza, doña Mabel siempre me dice que lo más duro no es el dolor del hombro sino el dolor de esperar. Eso mismo le pasó a este embalador: aguantó cuatro años con la muñeca vendada y laART pagando el tratamiento mientras esperaba un llamado que nunca llegó. La Justicia neuquina le terminó dando la razón, pero el puesto en el galpón ya se perdió para siempre.

RL
Rosana LuceroSociedad y vida

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